sábado, octubre 28, 2006

La "mercantilización" de la Cultura


Hoy, al mediodía, mientras esperaba en la zona de la cafetería del Colegio para entrar a comer, me puse a hojear los periódicos del día. Cuando cogí el ABC (procuro consultar prensa de distintas tendencias editoriales), me llamó poderosamente la atención que en la portada se aludía a la supuesta caótica gestión de la Biblioteca Nacional. Cuan sería mi sorpresa al buscar la noticia y empezar a leerla, pues me topé con otro artículo que hacía mención a que probablemente la legislación española deberá cambiarse en lo que se refiere al préstamo bibliotecario de libros, discos y películas. La Comisión Europea, según tenía entendido, ha llamado la atención repetidas veces a España y a Portugal porque no cobran una especie de canon por los derechos de autor por realizar los mencionados préstamos, como sucede en otros países comunitarios, como Francia.

Este tipo de situaciones son las que me hacen preguntarme. ¿Para qué, entonces, existe un servicio público como son las bibliotecas? ¿No se supone que están para acercar la cultura escrita y audiovisual a la ciudadanía, siendo un vehículo que contribuye a democratizarla, en tanto en cuanto proporciona medios para el disfrute intelectual y formativo a todo tipo de personas de diversa clase y condición? ¿No resultará, acaso, contraproducente este canon, teniendo en cuenta que para algo la ciudadanía paga sus impuestos y dado los poco destacables índices de lectura en nuestro país?

miércoles, octubre 25, 2006

Mi utopía política


Este post, escrito en este momento de inspiración vespertina que estoy experimentando, se me ocurrió al hilo de una tarea que nos mandó el año pasado mi profesor de Formación e Historia del Estado absolutista en la Facultad. Nos pedía que redactásemos en pocas líneas cuál sería nuestra utopía personal. Como quería combinar tanto realidad posible como ilusiones que rondaban por mi cabeza, hablé de un sistema político en donde el bipartidismo no existiría o, por lo menos, quedaría atenuado. Si me permitís, voy a tratar de reelaborar lo que hice en su día y lo voy a ampliar con otras reflexiones que me han aportado amigos míos en tertulias y discusiones.

No me gusta el bipartidismo, en base a que considero que, si bien demuestra el consenso aparentemente mayoritario de una sociedad en torno a dos "ideologías moderadas" (si se prefiere para el caso de nuestro país, un centroderechista Partido Popular y un liberal o centroizquierdista Partido Socialista Obrero Español), ello demuestra la bipolaridad de una sociedad y puede comportar una serie de problemas, a saber: como, a rasgos generales, defienden prácticamente lo mismo y sólo les separan pequeños matices, deben acentuar su enfrentamiento político coyuntural para que el electorado se vuelque con ellos y les vote. A esto se añadiría que, como fuerzas hegemónicas, aspiran a disputarse el centro (o lo que sería lo mismo en parte, la gran masa indecisa de votantes que puede decantar la victoria hacia una opción u otra, pues, no nos engañemos, que en este país las elecciones las gana un partido por desgaste del otro). Por ello, el Partido Popular ha fagocitado a posibles alternativas cercanas a su espectro político, como el Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez y el Partido Demócrata Popular de Óscar Alzaga; y el PSOE ha hecho otro tanto en estos años de democracia con el Partido Socialista Popular de Tierno Galván, donde militaba por cierto José Bono; el Partido Democrático de la Nueva Izquierda (en el que militaba Diego López Garrido, hoy del PSOE) y le ha arrebatado apoyos, con la tan manida excusa del "voto útil" a Izquierda Unida y al Partido Andalucista (apropiándose de su mensaje identitario desde los tiempos del primer presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo), si bien también ayudado por las circunstancias tan especiales que han afectado y afectan a estas dos formaciones políticas. Otra problemática que subyace de este enfrentamiento es que se simplifican los discursos (se hace política no exclusivamente para servir al ciudadano/a, aunque suene muy idealista, con propuestas y debate con buenos argumentos, buena educación y lealtad institucional; sino también cayendo en el descalificativo "facilón": contra los "rojos", contra los "fachas").

Debido a lo anteriormente expresado, propugno un sistema político multipartidista, en el que se halle una fórmula que impida la inestabilidad que se le podría achacar y permita un procedimiento de voto a listas abiertas y que el candidato/a elegido/a no dependa en exclusiva del criterio de su partido a la hora de su actuación, sino de la voluntad de sus votantes (como sucede en teoría en los Estados Unidos, donde el congresista y el senador se va a su distrito cada cierto tiempo para escuchar a sus conciudadanos; que haya libertad de voto en el Congreso, etc). En mi humilde opinión, esto podría evitar el peligro que, en ocasiones, suponen las mayorías absolutas para ciertos políticos que se le "suben a la cabeza" y favorecería el debate. Estos últimos meses he estado pensando cómo hubiese cambiado el clima de confrontación política si en las pasadas elecciones del 14 de marzo de 2004 no hubiera salido ni el PSOE, ni el PP. ¿Y si hubiera ganado una tercera opción electoral, una tipo CDS o UCD? ¿El PP habría sufrido una contestación y tendría su particular "cura de humildad", al igual que el PSOE? No soy, o procuro al menos no serlo, un nostálgico del pasado, pero me gusta por mi carrera recurrir a la Historia y a los ejemplos que esta nos ha podido ofrecer.

Dentro de los partidos se debería fomentar la democracia interna, con primarias, y se deberían establecer férreos mecanismos de lucha contra la corrupción y de limitación de mandatos (con el fin de evitar la proliferación de ciertos "políticos profesionales",que no tienen a primera vista porque ser malos, pero que se pueden malograr después de décadas de ejercicio del cargo).

El sistema político tendría que contemplar una serie de pactos entre todas o la mayor parte de los partidos y formaciones representadas en las Cortes. Un pacto social de lucha contra la especulación y el paro y a favor del empleo de calidad y de una vivienda digna, un pacto por la educación (se acabaría con el "numerito" de cambiar la ley cada vez que accediera al gobierno uno u otro, con unas materias consensuadas que permitiesen una formación integral a los jóvenes), un pacto sobre la emigración, un pacto sobre nuestra política exterior y un pacto antiterrorista.

Los políticos, sobre todo a nivel local, deberán caracterizarse por su austeridad y dar ejemplo de cara a sus conciudadanos (invitarles a ir andando y no coger el coche cuando el trayecto es corto, aunque llueva, a fin de evitar retenciones y enfados; promover el reciclaje de residuos). La televisión censuraría los "programas basura" (tipo Salsa Rosa, Aquí hay tomate, etc) y daría preferencia en horarios de máxima audiencia a espacios para el diálogo, la cultura, el cine (no sólo estadounidense, sino también de producción nacional, regional y europea).

Los jóvenes nos divertiríamos sin necesidad de consumir siempre alcohol (o bien sabiendo beber) y sin molestar a nadie y expresando un comportamiento cívico (recoger el posible botellón, cumpliendo con nuestros deberes y obligaciones y defendiendo nuestros derechos).

Este es, por el momento, mi utopía personal, a día 25 de octubre de 2006, cuando son las 1:24 de la madrugada. Lo dejo aquí, pues ya me he desahogado con mis penas sobre las circunstancias de mi entorno ("Yo soy yo y mis circunstancias y si no se salvan ellas, no me salvo yo", decía Ortega y Gasset). En otro tiempo, habría buscado una vía de escape a través de los playmobil. Buenas noches y hasta otra mejor ocasión.

P.D.: Deseo agradecer a Guille, Candela, Gara, José Antonio, Ricardo, Fran, Pedro, Manolo, Álvaro, Rafa, Luis, Juan y a todos los que me habéis inspirado con vuestras opiniones y comentarios a la hora de elaborar este post.

Cine alternativo: Estado de sitio


El sábado comenzamos la actividad de cine alternativo-ciclos de cine en el Colegio Mayor. Este año lo planteamos de modo diferente a otros cursos, de manera que proyectaremos las películas integrándolas en un ciclo dedicado a un tema en concreto. Por ejemplo, el primero lo hemos titulado "El terrorismo en el cine" y en éste queremos ofrecer a nuestros compañeros distintas visiones o facetas del fenómeno terrorista en el mundo (el terrorismo islámico, el terrorismo del I.R.A., el terrorismo etarra y el terrorismo de extrema izquierda).

Con el objeto de hacerles pensar en las estrategias y desafios planteados por el terrorismo islámico, empezamos con Estado de sitio, una película estadounidense de 1998 dirigida por Edward Zwick, el mismo de El último samurai. Cuando eres un adolescente te impacta por su acción, pero cuando ya tienes una pequeña o mínima formación merced a la carrera, descubres claves que desconocías.

En lo que se refiere a esta película, para cuya exhibición por cierto tuvimos una serie de problemas técnicos que afortunadamente fueron solventados gracias a la ayuda inestimable de mis compañeros Tomás, Pablo y Pedro López (salvo la mala calidad de visionado de las últimas secuencias del DVD, que tuvimos que sufrir por su condición de copia), a costa de empezar unos minutos más tarde; debatimos al final si el Estado puede permitirse recortar o lesionar las libertades individuales de sus ciudadanos para hacer frente a un "enemigo o amenaza invisible" o, por el contrario, resulta contraproducente pues genera demasiados fallos y arbitrariedades que contribuyen a socavar la confianza en el sistema. Aunque parecía muy lejano el mensaje que nos daba la película en 1998, hoy por hoy, por desgracia para la tradición democrática de los Estados Unidos y para los derechos humanos, se están echando las bases de una política antiterrorista tras los atentados del 11-S (la tristemente célebre Acta Patriótica) que vulnera principios elementales, como les sucede a los retenidos en la base de Guantánamo; y están provocando un clima de tensiones en el mundo. Queda claro que al terrorismo hay que combatirlo, pero con una cierta reglamentación. También convendría recapacitar en el caldo de cultivo que ha permitido su surgimiento, pues no todos los terrorismos son iguales (son igualmente condenables, eso sí).

martes, octubre 24, 2006

Arrancan las actividades en el Colegio Mayor

Desde hace unas semanas se han venido sucediendo en mi colegio mayor frenéticas reuniones para poner en marcha las distintas actividades formativas y lúdicas que oferta el centro para el presente curso académico. Éstas son las que le aportan un sello particular, en el sentido de que le añaden una faceta de convivencia y de aprendizaje a la función residencial y social que ya de por sí tiene.
Quizá me precipito en aventurarlo, pero percibo en la nueva promoción unas ciertas aptitudes a la hora de participar en buena parte de las posibilidades que les va a brindar el Mayor. Supongo que me siento orgullosa de ella al haberlos conocido desde el primer momento gracias a estar en la comisión de acogida encargada de integrarlos.
Por otra parte, tengo muchas ilusiones depositadas en que se levanten algunas actividades, como la Revista Acequia, la publicación titular del Loyola (que en parte recuerda al Guadiana, pues de la misma forma que aparece, desaparece); la Feria del Libro (que este año, por primera vez, contará con una subcomisión conjunta de colegiales y colegialas), el Archivo colegial (donde todavía queda mucho por hacer) y el cine alternativo-ciclos de cine (donde se podría poner en práctica una política de ofrecer buen cine y concienciar y enseñar a través de los comentarios posteriores).
Alguna vez se lo he dicho a mis amigos medio en broma, medio en serio, pero si llegado el caso me metiera en política, me encantaría ser concejal de Cultura en Jaén y reponer la feria del libro, organizar congresos de Historia en la ciudad, etc. Mejor lo dejo, que ya empiezo a desvariar... Buen comienzo de curso a todos.

jueves, octubre 12, 2006

Reabro el blog

Hoy, después de casi cuatro meses de inactividad bloggera, me he decidido a volver a escribir. Ha sido un verano bastante ajetreado, con exámenes de septiembre de por medio, investigaciones en archivos, viajes y otras ocupaciones que me han impedido encontrar un hueco para dedicarlo a escribir sobre mis posibles reflexiones, experiencias, inquietudes o, símplemente, comentar noticias de mi interés. Espero que en lo sucesivo consiga encontrar una especie de hilo conductor que de continuidad a este espacio.